No hay justicia para los afectados por la Talidomida

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    Resultado de busqueda talidomida grunenthal PERIODICO RSS No hay justicia
    Editorial del Periódico RSS Periodico de la Responsabilidad Social Sociosanitaria. La historia es de sobra conocida, pero merece la pena recordarla. No hay justicia para los afectados por la Talidomida.

    La historia es de sobra conocida, pero merece la pena recordarla. No hay justicia para los afectados por la Talidomida.

    Fuente: RSS El Periodico de la Responsabilidad Social Sociosanitaria. Editorial

    Entre los años 1957 y 1963 la compañía farmacéutica Grünenthal GmbH comercializó un fármaco destinado a calmar las náuseas durante los primeros meses del embarazo. El medicamento fue todo un éxito, pues funcionaba a la perfección como sedante y no causaba casi ningún efecto secundario. O eso se pensaba, hasta que los niños de las madres a las que su médico había recetado el milagroso remedio, vendido en España bajo el nombre de Contergan, empezaron a nacer con graves deformaciones.

    La talidomida provocó miles de nacimientos de bebés con las extremidades excesivamente cortas –una anomalía congénita conocida como focomelia– en toda Europa, no así en Estados Unidos, donde la FDA (la Administración de Alimentos Medicamentos estadounidense) se negó a autorizar el fármaco ante la sospecha de que no se habían realizado suficientes estudios.

    La conocida como “catástrofe de la talidomida” marcó un antes y un después en la regulación de los medicamentos, que hasta entonces pasaban muchos menos controles antes de salir a la venta que los que hay ahora, y planteó un importante debate sobre la forma en que la industria farmacéutica debía responsabilizarse de lo ocurrido.

    Tras años de litigios, el Tribunal Constitucional ha fallado a favor de Grünenthal, que finalmente no tendrá que indemnizar a los centenares de víctimas de la talidomida en España que siguen con vida. El Constitucional no hace más que dar la razón a la Audiencia Provincial de Madrid, que dictaminó en 2014 que la acción de reclamación estaba prescrita, pues los perjudicados debían haber iniciado las acciones judiciales como máximo en el plazo de un año desde que cumplieron su mayoría de edad.

    Ajustado a derecho no es responsable ni justo. No hay justicia para los afectados por la Talidomida españoles.

    En días como hoy, toda persona con un mínimo de humanidad y de responsabilidad para con los demás se lleva las manos a la cabeza, máxime teniendo en cuenta que España es el país en el que los afectados por la talidomida han quedado peor parados. En Alemania, tras la disculpa pública del fabricante, las victimas recibieron una pensión de hasta 7.000 euros mensuales. En Italia, las indemnizaciones van de 2.228 euros a 3.819, mientras que los afectados británicos reciben entre 1.603 y 3.501 euros, los suecos, entre 975 y 1.850 euros y los irlandeses, entre 989 a 2.224 euros, según su gravedad.

    En España, por el contrario, el laboratorio ofreció 400 míseros euros a aquellos que pudieran demostrar (receta o caja del medicamento mediante) que la talidomida es la causante de sus malformaciones, algo a todas luces disparatado 40 años después de los hechos,  lo que llevó a la Asociación de Víctimas de la Talidomida a reclamar una indemnización por vía judicial.

    La historia es de sobra conocida, pero merece la pena recordarla. Entre los años 1957 y 1963 la compañía farmacéutica Grünenthal GmbH comercializó un fármaco destinado a calmar las náuseas durante los primeros meses del embarazo. El medicamento fue todo un éxito, pues funcionaba a la perfección como sedante y no causaba casi ningún efecto secundario. O eso se pensaba, hasta que los niños de las madres a las que su médico había recetado el milagroso remedio, vendido en España bajo el nombre de Contergan, empezaron a nacer con graves deformaciones.

    La talidomida provocó miles de nacimientos de bebés con las extremidades excesivamente cortas –una anomalía congénita conocida como focomelia– en toda Europa, no así en Estados Unidos, donde la FDA (la Administración de Alimentos Medicamentos estadounidense) se negó a autorizar el fármaco ante la sospecha de que no se habían realizado suficientes estudios.

    Grünenthal no tendrá que indemnizar a las víctimas de la talidomida que siguen con vida

    La conocida como “catástrofe de la talidomida” marcó un antes y un después en la regulación de los medicamentos, que hasta entonces pasaban muchos menos controles antes de salir a la venta que los que hay ahora, y planteó un importante debate sobre la forma en que la industria farmacéutica debía responsabilizarse de lo ocurrido.

    Tras años de litigios, el Tribunal Constitucional ha fallado a favor de Grünenthal, que finalmente no tendrá que indemnizar a los centenares de víctimas de la talidomida en España que siguen con vida. El Constitucional no hace más que dar la razón a la Audiencia Provincial de Madrid, que dictaminó en 2014 que la acción de reclamación estaba prescrita, pues los perjudicados debían haber iniciado las acciones judiciales como máximo en el plazo de un año desde que cumplieron su mayoría de edad.

    En días como hoy, toda persona con un mínimo de humanidad y de responsabilidad para con los demás se lleva las manos a la cabeza, máxime teniendo en cuenta que España es el país en el que los afectados por la talidomida han quedado peor parados. En Alemania, tras la disculpa pública del fabricante, las victimas recibieron una pensión de hasta 7.000 euros mensuales. En Italia, las indemnizaciones van de 2.228 euros a 3.819, mientras que los afectados británicos reciben entre 1.603 y 3.501 euros, los suecos, entre 975 y 1.850 euros y los irlandeses, entre 989 a 2.224 euros, según su gravedad.

    En España, por el contrario, el laboratorio ofreció 400 míseros euros a aquellos que pudieran demostrar (receta o caja del medicamento mediante) que la talidomida es la causante de sus malformaciones, algo a todas luces disparatado 40 años después de los hechos,  lo que llevó a la Asociación de Víctimas de la Talidomida a reclamar una indemnización por vía judicial.

    Felicitación de las víctimas de la talidomida a Grünenthal.

     

    Dice la Real Academia Española que la “responsabilidad” es la “deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal”. No cabe duda de que Grünenthal ha sido irresponsable con los afectados de la talidomida, los hijos de clientes con los que ganó dinero vendiendo un fármaco que nunca debió comercializarse. Pero, como recordamos siempre en estas páginas, la responsabilidad es un acto voluntario de las empresas. Y, más allá de la crítica ética que pueda hacerse a la farmacéutica alemana, Grünenthal se ha limitado a defender los intereses de sus accionistas con la ley en la mano.

    Es nuestra responsabilidad mantener viva la batalla de los afectados

    Es la legislación la que ha fallado a las víctimas y, por ende, el Estado de Derecho. Cierto es que no hay justicia sin leyes justas, pero debemos recordar, y más en ocasiones como esta, que el Derecho evoluciona de la mano de la sociedad. Hoy es improbable que ocurra una catástrofe de este tipo y, menos aún, que nadie se haga responsable de lo ocurrido. Lamentablemente, han hecho falta 5.000 muertes y 5.000 incapacitados de por vida para que abramos los ojos. Y es responsabilidad de todos, empresarios, jueces y políticos incluidos, que algo así no vuelva a ocurrir jamás.

    Entretanto, los afectados recurrirán ahora al Tribunal de Estrasburgo y es también responsabilidad de todos mantener viva su batalla jurídica, animando y ayudando en su desigual esfuerzo por lograr un reconocimiento que cada vez parece más improbable. Pero mientras el litigio se mantenga, recogiendo así la sonora unanimidad de los más diversos agentes del sector al respecto, siempre sería posible encontrar una respuesta que no tuviera que ceñirse al ámbito jurídico y que bien pudiera articularse a través de una iniciativa común sostenida e inspirada en la responsabilidad social.

     

     

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    No hay justicia para los afectados por la Talidomida