Dejados de la mano de la justicia

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Fuente original: Lanza digital

La talidomida destrozó la vida a muchos niños en la provincia de Ciudad Real que no descubrieron hasta hace unos años el origen de su malformación

S. Ruipérez/Ciudad Real

En España puede haber unos 3.000 ciudadanos afectados por los efectos secundarios de un medicamento llamado ‘talidomida’. Son datos de   la Asociación de Víctimas de Talidomida en España y otras Inhabilidades a la que pertenecen Antonio Díaz Redondo, de Tomelloso, Mercedes Martínez Martínez, de la misma localidad, Ana Isabel Logroño de Alcázar de San Juan y María Josefa Ramón Durán de Chillón. Todos nacieron con lesiones en las extremidades a consecuencia de unas pastillas, con talidomida, que fueron recetadas a sus madres como remedio para paliar las naúseas del embarazo. La farmacéutica Grünenthal, fabricante de la talidomida, declaró en su día que el fármaco “no estaba indicado para nauseas de embarazadas”, al tiempo que reconoció que en el prospecto no se las excluía. El Tribunal Supremo rechazó el pasado miércoles, 23 de septiembre, el recurso de las víctimas negándoles la indemnización al considerar prescrita la cuestión.

Antonio, Mercedes, María Josefa y Ana son vecinos de Tomelloso, Chillón y Alcázar de San Juan , respectivamente y nacieron con malformaciones en las extremidades. Mala suerte pensaron sus padres, un mazazo que llega sin esperarlo cuando la ilusión del alumbramiento domina en la familia. Todos ellos tenían algo en común, a sus madres les recetaron talidomida, un medicamento que finales de la década de los 50 se recetaba en muchos países del mundo, entre ellos España , para paliar las naúseas que las embarazadas sufrían durante el embarazo. Se prohibió hacia 1961 porque se descubrió que producía malformaciones en recién nacidos.  Sin embargo en España se retiró “oficialmente” en 1963 pero se ha demostrado que pudo estar 3 ó 4 años mas distribuyéndose, puesto que las farmacias hacían acopio de medicamentos.

La Asociación de Víctimas de Talidomida en España y otras Inhabilidades, AVITE, nació con la finalidad de resarcir a las víctimas de este error farmacéutico. A ella  pertenecen Antonio Díaz Redondo, de Tomelloso, Mercedes Martínez Martínez, de la misma localidad, Ana Isabel Logroño de Alcázar de San Juan y María Josefa Ramón Durán de Chillón. Su situación vuelve a ser noticia tras la sentencia del Tribunal Supremo que rechazó el pasado miércoles, 23 de septiembre, el recurso de las víctimas ratificando así la decisión de la Audiencia de Madrid, que consideró prescrita la acción de los perjudicados.

Antonio

“Imagino lo que tuvieron que sufrir mis padres cuando nací”, dice Antonio de 43 años que tiene el brazo derecho más corto, no tiene codo y dos dedos unidos.

“Cuando nací se supone que ya se había prohibido pero debía quedar alguna remesa en la farmacia porque se ha vendido hasta en el año 1982”, apunta este hombre que cuenta con dos informes médicos que ratifican su lesión a consecuencia de la talidomida. Antonio, que trabaja en el Ayuntamiento de Tomelloso, tiene un hijo “sano”, apostilla y le preocupa, más que su propia dolencia, lo que los niños le puedan decir de su padre.
Respecto a la decisión del Tribunal Supremo dice, con ironía, que “se esperaba, estamos en España” y se muestra esperanzado en que alguien desde algún país de Europa les reconozca su derecho a la indemnización. “En Alemania hay afectados cobrando pensiones de 7.000 euros al mes de la farmacéutica”, apostilla.

Mercedes
En la misma línea se pronuncia su paisana Mercedes Martínez Martínez de 57 años. Tiene el brazo izquierdo afectado. Tiene dos hijos y seis hermanos. Su madre solo tomó el medicamento con ella. Cuenta que estuvo percibiendo una ayuda de la Seguridad Social hasta hace dos años cuando recibió una carta del Ministerio en el que le exigía la devolución de las ayudas desde el año 1979, cuando se casó. “Me pidieron algo más de un millón de pesetas que estoy devolviendo tras pedir un préstamos en el banco, alegaron que una vez casada ya no necesitaba la ayuda”, cuenta.

Respecto a la sentencia del Supremo, Mercedes tan solo pide que el trato de los afectados en España sea el mismo que en otros países. “Me parece que son unos sinvergüenzas y creo que si esto le hubiera ocurrido a un familiar de los farmacéuticos o de los políticos ya lo habrían arreglado”, se lamenta y asegura tener la sensación de que “nadie nos escucha”.

Mercedes apunta, por último, que cuando era pequeña un médico alemán visitó Tomelloso y se ofreció a sus padres para operarla gratis en Alemania. El padre se negó, “hoy me pegunto si no estaría relacionado con la farmacéutica Grünenthal”, dice.

Ana Isabel
El caso de Ana Isabel Logroño, de 54 años vecina de Alcázar de San Juan  es similar. Ella tiene el brazo izquierdo mucho mas corto que el derecho. Tiene un hermano y una hermana sin malformaciones. Ha trabajado durante 20 años en el hospital Mancha Centro, ahora está en paro y vive con sus padres. “Me podría haber independizado pero estoy muy bien con ellos”, apunta y reconoce que se desenvuelve muy bien en su día a día “aunque cada vez me cuesta mas vestirme”.

Reconoce que en Alcázar todo el mundo la ha tratado muy bien, “nunca me sentí distinta”.
“Me parece una aberración lo de la sentencia, nos ha caído como un jarro de agua fría”, comenta esta alcazareña que tiene sus esperanzas puestas en que les escuchen en el Tribunal de Estrasburgo.

María Josefa
María Josefa Ramón Durán, de 56 años, natural de Chillón es otra de las afectadas en la provincia de Ciudad Real.
Ella tiene la pierna derecha 25 centímetros más corta que la izquierda. “Lo descubrió mi abuela materna a los seis días de mi nacimiento mientras me bañaba”, explica al tiempo que relata que lleva con prótesis en la pierna desde los cinco años, “aguanto todo lo que puedo con ella antes de cambiarla porque es muy cara, la última me costó 3.000 euros” dice.
María Josefa también tiene osteoporosis y la cadera deformada. Tiene una hija y un hermano, “sanos” y hasta hace cuatro años recibía una ayuda de dependencia del Gobierno de Castilla-La Mancha de 150 euros, pero “cuando llegó Cospedal me la retiraron” asevera.
Para María José la sentencia es otro ejemplo más de que aquí no se consigue nada, “en Alemania sí les han dado indemnización”, lamenta.

Talidomida es el fármaco que Grünenthal comercializó en 1957 un fármaco contra las náuseas y mareos de las embarazadas que se vendió en más de cincuenta países de todo el mundo, con más de ochenta nombres comerciales. En España se comercializó hasta 1962 y, en determinados lugares hasta 1965, según afirman los afectados. En 1961 se descubrió que la talidomida era causante de malformaciones como nacer sin brazos o sin piernas. Produjo más de 20.000 bebés mutilados en el mundo, 3000 en España.

El próximo sábado 3 de octubre a las 11,30 horas en el teatro ‘Federico García Lorca’ de Fuente Vaqueros (Granada) se celebrará un acto de solidaridad y reconocimiento a las víctimas de talidomida en

El Ayuntamiento de Ciudad Real acordó, por unanimidad, el jueves 24 de septiembre en sesión plenaria, solicitar al Ejecutivo central que ayude a todos los afectados por la talidomida.

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